Durante
los años en que la actividad portuaria chilena comenzaba a desarrolarse los medios de transporte de mercadería tenían vital importancia,
Constitución y Curanipe tuvieron un papel protagónico en
el desenvolvimiento de esta actividad, puesto que contaban con astilleros
para la construcción de embarcaciones menores encargadas de transportar
la mercadería de los barcos hacia el puerto; estas embarcaciones
eran los Faluchos, los cuáles cumplieron un papel fundamental antes
de que se estableciera la mecanización de los puertos.
La construcción de éstas embarcaciones era completamente
artesanal, con madera de roble maulino que los mismos trabajadores de
los astilleros sacaban de los cerros. A pesar de ser un trabajo manual,
éste alcanzó un alto grado de especialización mediante
el uso de plantillas exactas de cada pieza. Los faluchos medían
alrededor de 18 metros de largo por 8 de alto y 8 de ancho. Su construcción
demoraba tres meses.
El lanzamiento de los faluchos al agua era todo un acontecimiento donde
el pueblo se reunía. La jornada duraba alrededor de dos días.
Se necesitaba una yunta de cuatro bueyes, la cuál tiraba cables
de acero que se amarraban a lo botes. Los faluchos se apoyaban en un suelo
tableado de madera sobre polines de eucaliptus de cuarenta centimetros
de diametro, los cuáles iban avanzando lentamente. Al llegar a
la orilla, demoraban un día en introducirlos al mar. Al finalizar
la botadura del falucho se organizaba una gran fiesta con todos los vecinos. |
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